3 de febrero de 2011

La realidad de cada día

¡Salud!

En casa del herrero, cuchara de palo
Parece mentira, pero es cierto. Uno de los vicios que va uno adquiriendo al cabo de los años es el de leer noticias. No lo hago sólo por el interés de permanecer informado, de saber lo que ocurre cada día en el entorno, sino también para seguir formando una opinión con mayores fundamentos o, peor aún, para seguir alimentando la "mala leche".

La mala leche cuando lees cosas que pasan en el Norte de África (Túnez, Egipto, y las convocatorias para Argelia o Marruecos) o en Oriente Próximo (en Levante y Arabia, Yemen). En estos países, la población se levanta porque es consciente de que pertenece a una mayoría oprimida por una minoría elitista, que su futuro se ve truncado por el beneficio de los empresarios, conchabados con los gobernantes, quienes hacen oídos sordos a las necesidades de la población. Visto así, se entiende que en esos lares, la población se levante, sobre todo la más joven. Pero es que resulta que en el mundo civilizado ocurre lo mismo, mutatis mutandis.

Ya habíamos visto que los ricos, en nuestro país, siguen siendo igual de ricos, o más. Pero es que los bancos siguen obteniendo beneficios. ¿Cómo es posible que el Banco Santander gane, según Público, más de 8.000 millones de euros con la que está cayendo en el país? Pero no es el único: el BBVA hizo lo propio, ascendiendo sus beneficios en 4.600 millones de euros. Es que no lo entiendo. Si los bancos ganan tanto dinero, ¿por qué hay que subir la edad de jubilación sin más? Es decir, que si la banca va bien, no debería de ir la economía con ella, entendiendo que nos movemos en campos financieros (compra y venta de deuda pública, de intereses, de especulación a fin de cuentas). ¿Por qué, entonces, se promueven medidas de austeridad desde la Administración en vez de mejorar las prestaciones sociales? ¿Por qué, entonces, se hacen recortes en Sanidad y Educación? ¿Por qué se defiende la privatización de los servicios si los bancos son tan eficientes? Es posible que esa sea la regla, copiar los modelos de las empresas privadas, aplicarlas al Estado e intentar que haya beneficios a toda costa. Lo que no se piensa, o se obvia, es que la pérdida de las prestaciones sociales sirven precisamente para eso, para ir cediendo espacio en el llamado "Estado del Bienestar".

También puede ser que yo sea un agorero, que todo lo vea mal y que desconfíe de que todo pueda ir a mejor. Todo lo contrario que dice el Instituto de Crédito Oficial (ICO), ya que según sus encuestas, la confianza del consumidor subió en noviembre un 2,8% respecto al mes anterior (del 2010, claro). Si nos fijamos y apreciamos los datos, la subida, situándose en 70 puntos, es considerable. Es decir que de 68 personas que piensan que está bien la situación, dos más se unieron a esta opinión. Pero estos datos hay que contrastarlos. Los que piensan así no se percatarían de que el paro seguía en aumento (a día de hoy) o que, cada vez, los jóvenes tienen más difícil conseguir empleo.

Sigo pensando que tiene que ser cosa mía o que, en realidad, nos preocupe más otras cosas como el fútbol, Gran Hermano o las noticias del papel cuché. No quiere decir que no se puedan tener esas aficiones, pero que no sirvan como soma para no querer ver la realidad. Para drogas, las de verdad y no sucedáneos televisivos... 

No sé si dejar de ver noticias o poner CNN+ o lo que quiera que haya en su lugar... No sin antes preguntarme cómo tendremos que vernos para que salgamos a las calles a reivindicar lo que es nuestro por ley (eso que dicen que se llama Constitución) y por derecho (eso que dicen que se llama Estado de derecho o, en su defecto, lo que nos explica el materialismo histórico).

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