9 de septiembre de 2010

El ciclismo como deporte de riesgo

¡Salud!

Cualquiera que lea estas líneas pensará que esta entrada estará dedicada a eso mismo, al ciclismo como deporte de riesgo. Lo que no sabe el ingenuo lector es que mis aventuras ciclísticas no discurren en verdes campos ni en veredas tortuosas y serpenteantes que se deslizan en la falda de una colina, un cerrete o un simple collado. No, qué más quisiera yo que dejarme los pulmones en el campo, reventarme en plena naturaleza. Como animal urbano que soy -por obligación, casi- me deslizo a lo largo del fabuloso bulevar vicario.

Cada mañana, no todas -para ser sincero-, me gusta hacer un poco de ejercicio -por placer no es, para qué mentir- sobre una bicicleta que había por casa. el vehículo a pedales que dispongo no es una bicicleta cualquiera, sino que es una de esas que llevan una batería y que ayudan a pedalear cuando hay cuestas -y cuando hay llano-. Como buen ciudadano que soy, o que pretendo ser, me dejo caer a lo largo de dicho bulevar en mi flamante bici por el carril bici. ¡Qué bonito todo, qué bien se va por el carril bici del bulevar! ¡Ja, ja y ja! Resulta que el dichoso carril bici, además de estar en tramos cuyas salidas y entrada son extrañas, el camino que tengo que transitar está plagado de vegetación, haciendo en momentos, que el paseo vespertino, se convierta en un deporte de riesgo. Como muestra, unas fotos:


En este foto vemos cómo este tramo del carril queda inutilizado casi por completo. quien conozca la zona sabrá dónde es. Lo mas curioso de todo este tramo es que está igual. cuando uno pasa por ahí, si viene en dirección contraria a la que iba yo en ese momento en que hice la fotografía, va cuesta abajo, por lo que la velocidad puede ser mayor. Durante el día sí que se puede ver, pero durante la noche es un auténtico peligro. Bravo por ese servicio de jardinería.


Otro de los factores que hacen que el ciclismo en Vícar sea un deporte de riesgo está definido por la propia distribución del Bulevar. Toda esta inmensa avenida que ha transformado la antigua carretera nacional N-340, por donde otrora pudo circular la romana Vía Augusta se ha visto invadida por un sinfín de rotondas. No puedo negar el hecho de que la existencia de rotondas sea inevitable, pero hay tramos que son una auténtica locura. Por cierto, ¿por qué los ciclistas que van de profesionales van por la carretera y yo por estos sitios?


Si la maleza no es un inconveniente para el disfrute del boulevar, la disposición de algunos maceteros no ayudan a cambiar de carril. Esta foto nos muestra que cuando tenemos que abandonar una parte y entrar en otra, tenemos que frenar para no comernos una muestra de visión de conjunto como son los dichosos maceteros. Se ve que sólo se puede pasear por aquí durante el día. durante la noche, puede uno tener un accidente (habrá que tener cuidado).




Para terminar, por si no hubiese ya bastante con lo mal organizado que está el carril, por la maleza, los maceteros y demás barrabasadas que sufrimos los ciclistas, algunos de los jardineros u operarios del servicio de jardinería, se olvidan las brozas donde pillan. "Total, si nadie pasa por aquí". Estamos obligados a circular por ese carril cuando exista, por favor, déjenlo limpio.





En definitiva, el uso y disfrute de un bien público en el bulevar es un problema, un deporte de riesgo. Como no se trataba de poner un reportaje fotográfico completo, más abajo pondré un enlace donde están todas las fotos que hice.

Gracias por tu atención.

Anexo: Fotos

3 comentarios:

Tricolor dijo...

Lávese la boca antes de hablar de ciclismo! Y de jardinería! Y del Bulevar! Y, por supuesto, ¡de Marín de Poveda!

Baluar dijo...

Lávese la boca antes de opinar en este blog! Lávese las manos antes de escribir la ponzoña a la que me tiene habituado!

Consejo Local I.U. Vícar dijo...

NO SE ME ENFADEN...

ENLAZADO DICHO ARTICULO POR SU INTERES Y PORQUE AL COORDINADOR LE GUSTA EL CICLISMO, QUE NO ES LO MISMO QUE HACER PASEO BICI EN EL BULEBAR