20 de julio de 2008

Cosas que no cambian...

Leo en Kaosenlared un chiste gráfico bastante acertado. Se trata, ni más ni menos, de la actualización de un chiste del Sindicato de Trabajadores Industriales del Mundo publicado en 1911. He aquí ambos:





















Como podemos ver la situación no ha cambiado sustancialmente. El sistema, en su innegable necesidad de renovarse para sobrevivir, ha cambiado las formas. Mientras la burguesía de principios del siglo pasado se regodeaba en su situación privilegiada, hoy se adormecen viendo la televisón sin más dolor que el que le pueden ocasionar las flatulencias consecuentes tras considerables ingestas de bebidas alcohólicas. Pero antes de eso debemos reconocer los pilares básicos del sistema, del Estado, en general:


  1. Gobernantes: ya sean reyes o magnates, o ambos, presidentes de repúblicas, indianos -nuevos ricos- aristócratas, etc. Desde el inicio del Estado, la clase dirigente ha sufrido la necesidad imperiosa de aliarse con otros elementos, propaganda y represión, para asegurar su permanencia en el tiempo.
  2. Ideología: la ideología se puede entender de una manera muy sencilla; esto es, bien la religión, bien la ideología política. Por un lado, la religión ha funcionado durante la historia del propio Estado: Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, Edad Media, etc y así asegurar un sistema desigual, coercitivo, con la promesa de un mundo mejor - paraíso- o de una muerte igualatoria entre ricos y pobres -Hades-. Con el nacimiento de las ideologías políticas el sentimiento religioso ha sido relegado a un segundo plano. Ser el opio del pueblo, el papel que le atribuía Marx a la religión, ha sido sustituído por el de la política. No es necesario hacer un esfuerzo de memoria, ni tan siquiera recurrir a los manuales de historia para reconocer el culto al líder: desde la devotio ibérica, que con total astucia se apropiaron los romanos, hasta el culto al líder de la alemania nazi - pasando por la época del Segundo Reich- la Unión Soviética, la Italia de Benito Mussolini y nuestra España de Franquito. Estos sistemas, dictaduras al fin y al cabo, ponen al servicio del gobernante toda una parafernalia para idolatrar a éste. Los nuevos faraones que levantan sus pirámides con "esclavos" - prisioneros- políticos. Hoy día la ideología que prepondera en nuestra sociedad es disfruta, no pienses y déjanoslo todo a nosotros. Pensar por uno mismo es muy malo, no pienses, vive, intenta vivir bien y si no puedes resignate... Nosotrso, en cambio, vivimos mejor de lo que podemos, pero eso no es de tu incumbencia... Tele, fútbol, Chiki-chiki... Poco pan y pésimo circo -como decían los de Def con Dos-.
  3. Ejército: todo estado necesita un elemento coercitivo para poder reprimir cualquier respuesta opuesta al sistema represivo vigente. El ejército consta de estómagos agradecidos que justifican las situaciones de desigualdad ejerciendo la violencia física o psíquica. El brazo armado del Estado ha ido privatizándose, como todo en este sistema capitalista, y son grupos de militares retirados los que engrosan las filas de los nuevos elementos de coerción: los ejércitos privados. Ya no son reyes o privatizaciones de servicios públicos lo que se encargan de reprimir indígenas, poseedores de las materias primas que salvajemente dilapidaron las grandes potencias, sino que son las propias empresas, herederas de tales privilegios, las que se encargan de velar por su propia supervivencia, caiga quien caiga. El ejército de los estados actuales, véase EEUU, Inglaterra, Australia, Canadá, España entre otrs, se encargan de derrocar a los que se oponen a ellos- con o sin razón-. Dentro, eliminan todo foco de resistencia al actual sistema socieconómico, como los movimientos okupas, tachan de radicales a los que se oponen a ellos -palabra que junto a la de pirata o comunista parecen ser insultos tan graves como el de judío hace unos siglos aquí o unos años en otros sitios-.

En definitiva, el Estado ha evolucionado, como dije arriba, para su propia supervivencia y las desigualdades siguen igual. aunque nos creamos una clase media que ha tomado parte de la llamada "clase baja", cualquiera que se tiene que levantar por la mañana para pagar al banco la hipoteca abusiva o para poder subsistir debe considerarse "pobre" un currante, cuya fuerza es ésa, el trabajo. Mientras nos creamos "ricos" por pagar una casa, que creemos nuestra y que no lo será hasta dentro de cuarenta o cincuenta años que paguemos dos veces su valor la banco o un coche, la cosa no cambiará.

Mientras tanto, las grandes empresas, los políticos y policiás corruputos, los medios de comunicación afectos al sistema -la inmensa mayoría- se siguen lucrando a nuestra costa; el Estado actual, neoliberal y capitalista, se sigue perpetuando en el tiempo...

Vía: Kaosenlared
Fuente: Sockrebel

4 comentarios:

Feagurth dijo...

Y mientras seamos minoría los que pensamos como tú, nos queda por tragar cosas como esta mucho tiempo...

Paciencia y constancia... :)

Baluar dijo...

Mejor ser minoría que estar solo... xD

Feagurth dijo...

Si, eso es lo que nos salva... :)

Paco dijo...

Lo gracioso es que es una falsa minoría, seguro que la mayoría de la gente esta de acuerdo con los fines, pero en los distintos modos se encuentran desinteresadas degeneraciones de la teoría.