18 de julio de 2008

Cierto...


Sí, es cierto que quienes nos dicen qué es lo "bueno" para nosotros, también nos dicen qué es lo "malo".

Partiendo de esta premisa, los gerifaltes que gobiernan esta plutocracia que llamamos "democracia occidental" manipulan la opinión pública acerca de lo que es "peligroso" o no para el común de los ciudadanos.

Recordemos hace unos años cómo se nos vendió la moto con el tema d Irak: es el eje del mal, la Alemania Irak y la Unión Soviética juntas no eran tan "malas" como lo era el régimen de Sadam Hussein: represiones, ausencia de unas elecciones libres, censura... ¡Pardiez, si el municipio donde vivo es casi igual, se diferencia en que el gobierno del iraquí era mas o menos laico; aquí es "aconfesional", esto es, el Estado no es católico, pero de boquilla.

La Iglesia sigue teniendo la misma preponderancia que hace cuarenta años, en cambio las apariencias las guardamos muy bien. El paripé lo hacemos sin ningun problema. Seguimos saliendo en pasos de Semana Santa con medallones de la Hermandad del Puchero Roto o la Hermandad de la Saca Perpetua. Mientras, en la sombras, como un trabajo eterno, velan por nuestra seguridad, envían tropas a conflictos armados, también conocidos como guerras, en misiones humanitarias o de apoyo logístico, en cheli: hacer bulto por lo que pueda pasar.

Y es que de eso viven nuestros politicuchos, de vender humo en forma de titular, de conchabarse con empresarios especuladores, nuevos ricos, que ansían ocupar el puesto de quienes lo eran cuando ellos no tenían un duro. Ésta es también una de las taras de nuestra sociedad: intentar hacerse rico lo antes posible para no dar un palo al agua y explotar al que esté por debajo. En vez de luchar por un trabajo digno que te permita pensar en él durante decenios, promovemos el hacerse rico de golpe, bien vendiendo la intimidad del vecino del quinto, bien vendiendo nuestra vida sexuial, bien dando saltos y metiendo berridos mientras los "expertos" lo consideran música o, peor aún, arte.

Ya que como decía, trabajar es de pobres y luchar por un trabajo digno, de rojos, idealistas o tontos del culo. Es de "listos" -por no decir de imbéciles- engañar, robar, manipular, extorsionar, denigrarse por cuatro duros y no doblarla. Luego, en el bar, nos quejamos de lo mal que va el país.

Como decía más arriba, ellos velan por la economía, por la seguridad, porque el país, la comunidad, la provincia, el municipio, funcione bien, que no nos falte de nada, pero ¿a qué precio?

Fuente: ElPaís.com
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1 comentario:

Feagurth dijo...

Bueno, España siempre ha sido así, nos gusta que nos den pelas por hacer lo menos posible...

Así va el país... xDD