21 de octubre de 2007

Adiós a un amigo...

Hay personas a las que no llegas a conocer en persona y que probablemente no te conozca a ti, pero tú a ellos sí. Hay personas a las que llegas a querer como a un amigo, pero con tan sólo conocer su voz, cuando se marchan, incrédulo, preguntas: ¿por qué?
Eso mismo me ocurrió anoche. Pasaban escasos minutos de las dos de la madrugada, con un pequeño dolor de barriga, el mismo que siento cuando llego tarde, encendí mi receptor de radio y una voz extraña hablaba tristemente: decía que esa noche no iba a ver programa, "La Rosa de los Vientos", pues su director y presentador había fallecido esa misma tarde. Algo en mí se desgarró...

Con un mal sabor de boca y una extraña sensación en el cuerpo, como de vacío, me levanté y corrí aprisa al ordenador. Me senté ante él y busqué en un par de páginas hasta que dí, ¡en qué mala hora!, con la triste noticia. Juan Antonio Cebrián había muerto la tarde de ayer de un traicionero ataque al corazón. Lo primero, egoísta, muy egoísta por mi parte, que pensé fue lo siguiente: "¿Qué voy a escuchar ahora por las noches?".

El Cebri, como era conocido este maestro de las ondas, y su programa "La Rosa de los Vientos", me han acompañado durante años. Grosso modo diría que unos ocho o nueve. Junto a su voz, junto a sus historias, he pasado noches de alegría, de tristeza, de soledad y de hastío. Junto a sus pasajes, junto a sus compañeros, "Las 4 C", he olvidado y me ayudaron a interesarme, más aún, por temas que llamaban la atención desde pequeño. Historia, misterio, sucesos paranormales, ecología...

Como decía, durante años su voz ha mecido, y seguirá meciendo, mis sueños. Pocas noches me he despertado con la radio bajo mi almohada tras haber acabado su programa y con una sonrisa en la boca, apagarla y seguir durmiendo plácidamente. Otras, sin embargo, soñar con la música que emitían, él y las demás personas que hacían el programa, despertarme, sonreír y seguir durmiendo. Su ausencia deja un vacío, como señalaba antes, que difícilmente podrá ser llenado de nuevo. Mi alma ha perdido a un amigo irreemplazable.

Sit tibi terra levis, meus amicus. Que sea liviana la tierra para ti, amigo mío. Allá donde estés recibe mi cariño y también para tu familia. Allá donde estés: ¡Fuerza y Honor!

Comunicada a las 1 de la madrugada, hora de comienzo del programa.(audio del comunicado)
(Gracias a rosaventeros podcast)

Noticia en la prensa:
El País.
El Mundo.
ABC.
La Razón.
20 Minutos.
Público.
La Voz de Salamanca. (donde leí anoche la noticia por primera vez)
Desdedida de Carlos Canales, colaborador de su programa.
Despedida de Bruno Cardeñosa, otro colaborador.
Página oficial.
Página de oyentes, "rosaventeros" que nos llamamos...

Adiós, amigo; allí donde estés, descansa en paz...

3 comentarios:

Feagurth dijo...

Es que siempre se van los mejores, verdad..?

Mira luego los dictadores lo que tardan en morir lod jodios...

Baluar dijo...

Ya te digo, algunos como Franco mueren en la cama...

Raion dijo...

yo no tuve el placé de haberle conocío. Pero comprendo zu vacío. Anímece, ehtah cosa enduresen er caracter.